Aikido como símbolo - por Omar Yabur

“Habentibus symbolum facilis est transitus” (Para aquellos que tienen el símbolo, la travesía es fácil - un aforismo alquímico, citado por Carl G. Jung)

Un conflicto implica fuerzas en oposición. Blanco y negro, alto y bajo, derecha e izquierda, atacante y atacado, uke y nague, ying y yang.

Muchas veces nos preguntamos como funcionaría Aikido en un enfrentamiento real. Mi opinión personal es que podría llegar a ser tan destructivo como cualquier otro arte marcial. Creo que dependería siempre de la circunstancia y de la decisión moral de la persona implicada. Pero no voy a poner el foco de mi atención en un enfrentamiento real. Si bien todo practicante de un arte marcial practica siempre bajo el supuesto de una situación real donde su seguridad está en juego, con un poco de suerte este tipo de situación no se da todos los días. Lo que hacemos diariamente es practicar y es aquí, en esta práctica diaria donde quiero centrar mi atención.

Cuando veo practicar otras artes marciales, observo que la técnica termina siempre en la destrucción simulada del oponente. En un “Knock out” saludablemente simulado...conviene cuidar a los compañeros de práctica...Pero aquí la práctica de Aikido difiere completamente. La técnica termina con la contención del otro o con la posibilidad de uke de absorber la técnica con una caída controlada, con un “ukemi” apropiado. Y si todo sale bien no hay lesiones reales, pero tampoco simuladas.

En Aikido la técnica finaliza en una situación particular, y es muy interesante enfocarla desde el punto de vista de la actitud que implica: la sensación del nague no es la del “vencedor”. Es muy distinta. Mas que hinchado y orgulloso de mi potencia física...me siento mas bien... ¡asombrado de lo que pasó!

El conflicto entre atacante y atacado se resuelve en forma mas bien singular. Podría decir que la resolución no fue “destructiva”. Fue en realidad “creativa”. No hay vencedor ni vencido. Llegamos a una nueva posición de equilibrio. El conflicto de las fuerzas en oposición, blanco y negro, alto y bajo, derecha e izquierda no se resuelve porque una de ellas “gane” . Ahora no prevalece ni blanco ni negro, ni alto ni bajo, ni derecha ni izquierda. Subimos un escalón y hallamos una nueva posición de equilibrio. Pero no soy el “vencedor”...no me siento así.
La situación fue mas bien: equilibrio, luego: perturbación, luego: vuelta al equilibrio. No tiene mayor importancia quien haya provocado la perturbación. Ni quien haya restablecido el equilibrio.

La actitud que desarrollamos en una profesión, o en una actividad en la que ponemos nuestra pasión termina afectando nuestra vida de todos los días. Con un par de años de práctica de Aikido, a veces con menos empezamos a darnos cuenta de que la actitud que asumimos en la práctica empieza a extenderse a todos los ámbitos de nuestra vida. Y es difícil que no sea así...No nos sentimos íntegros si actuamos como personas distintas en distintos ámbitos.

Si practico un arte marcial X, del tipo “siempre gano por Knock Out”, y soy muy, pero muy bueno en el, me acostumbro a vencer. A sentirme vencedor . A ser el más fuerte. No parece mal, si es así.

Veamos que puede pasarle al practicante tipo de este arte marcial X en el peor de los casos:
Tal vez encuentre un obstáculo que no puede superar.... Pero también es cierto que la presencia de espíritu que desarrolló practicando el arte marcial del Knock Out lo ayude contra los escollos que no puede salvar (o knockear...).
Creo que esta situación puede ser posible.

¿Y en el mejor de los casos?...creo que lo más sabroso en cuanto a conclusión viene acá...no evaluando como recién, la situación de derrota...sinó los efectos de la victoria.

Es muy probable que la actitud de vencedor constante me lleve a resolver cualquier conflicto confrontando directamente y aplastando cualquier fuerza que se oponga a la línea de vida que yo elegí.
Ante la oposición: lucha, luego victoria y por ende la destrucción de lo que se oponía. No parece mal (¿no es esta la actitud preponderante de nuestro mundo actual?...No sería mala idea reconsiderarla...).

Pero ...¿y si venciendo así al final pierdo?...¿y si lo que se me oponía tenía algo valioso para darme pero no le di la oportunidad?...

Nuestro crecimiento pasa por la resolución de conflictos. Nuestro desarrollo personal nos implica un constante enfrentarnos a “fuerzas en oposición”. Fuerzas externas, pero también internas. Y estas últimas son muchas veces por lo menos tan poderosas y condicionantes como las externas.
Es cuando nos vemos obligados a enfrentar nuestras circunstancias, donde la actitud adoptada en la práctica me predispone a actuar de la misma forma que en la práctica.

¿y que implica esta forma, este hábito, esta actitud?

No hay victoria. Pero sí hay superación del conflicto. Las fuerzas en oposición encuentran un nuevo punto de equilibrio. El problema se resuelve “un piso más arriba”. Ni Ying ni Yang, la interacción...el juego entre ambos, generador del crecimiento, del desarrollo, de la vida.

Y seguramente es esto lo que como símbolo expresa Aikido, al menos en una de sus múltiples facetas. Aikido es algo vivo, que late y se actualiza y seguramente su significado no se agota aquí. Tal vez dependa de cada uno de nosotros, de acuerdo a nuestra predisposición y capacidad descubrir a través de nuestra práctica otros aspectos, con otros significados, algunos válidos para todos, y otros que resultan una revelación personal, exclusiva y reservada para cada uno de nosotros.